Piscina
Cada campeonato es una oportunidad de colocarnos el gorro, lanzarnos desde el taco y vivir el equipo.
Recorridos de 25, 50, 100, 200… Diferentes pruebas, diferentes retos. No importa si vas por una medalla, un tiempo o simplemente por atrevernos a competir.
Porque un campeonato no se trata solo de llegar primero: también se trata de estar ahí, de competir, de animar al compañero, de celebrar el esfuerzo y de volver a casa con una historia más para contar.
Aguas abiertas
¿Y si algún día cambiamos la piscina por el cielo abierto y por el agua sin fin?
Estamos acostumbrados a nadar entre cuatro muros, a ver una línea en el fondo, una pared al frente y otra detrás, a contar metros, vueltas y largas series. Pero hago la pregunta de nuevo: ¿y si cambiamos los muros por el cielo abierto y las aguas sin fin?
Aguas abiertas es otra manera de nadar, es sentir el agua de manera diferente, mirar hacia adelante y descubrir que no hay paredes. Es un reto, es una aventura, es libertad y una manera deliciosa de cambiar de rutina.
A veces es descubrir que hace falta salir de la piscina y mirar hacia el horizonte, y saber que nuestra única compañía es Dios y nosotros mismos.